Al inicio de la vida, los movimientos de los bebés son sólo reflejos ante un estímulo. Son aquellos en los que no existe anticipación ni planeación del movimiento y encontramos reflejos de supervivencia, como la succión, la prensión y la deglución, y reflejos posturales como el de la marcha. La mayoría de los reflejos desaparecen para dar paso a los movimientos voluntarios.
El movimiento en el ser humano sigue una evolución determinada por la genética, la cultura y el entorno. Esta evolución se concreta en unos patrones de movimiento que se presentan en todos los niños de cualquier parte del mundo y se manifiestan de manera secuenciada de acuerdo con dos leyes de desarrollo:
⦁ Cefalocaudal. El control progresivo del cuerpo va de la cabeza hacia la pelvis.
⦁ Proximodistal. Control del tronco del cuerpo hacia los brazos y las piernas.
Patrones básicos (de 0 a 18 meses)
1. Control cefálico (de 0 a 3 meses). Primero consigue controlar el movimiento de la cabeza.
2. Cambio de decúbito (de 3 a 6 meses). Se manifiesta una maduración en el cambio de postura, pues el bebé logra pasar de estar en posición boca arriba a boca abajo y viceversa.
3. Posición sedente (de 6 a 8 meses) Se presenta cuando ya hay fuerza en el tronco y el niño logra enderezarse flexionando la cadera, apoyándose con el hombro, el brazo y la mano.
4. De sedente a decúbito prono (de 6 a 8 meses) Cuando el niño logra apoyar sus palmas o brazos manteniendo la cabeza y el tronco levantados.
5. Reptación o arrastre (de 6 a 8 meses). Surge a partir del patrón anterior, pero ahora está involucrado el movimiento de los brazos y las piernas. Al principio, el niño mueve brazos y piernas al mismo tiempo, después logra mover de manera alterna las cuatro extremidades precediendo al gateo.
6. De sedente a gateo (de 8 a 10 meses). Se basa en los patrones anteriores y ocurre cuando el niño puede apoyarse en las palmas de sus manos y en sus rodillas. Posteriormente inicia el gateo con movimientos de vaivén hacia adelante y atrás, para finalizar con el desplazamiento.
7. De posición de gateo a hincado (de 9 a 11 meses). A medida que evoluciona el enderezamiento del tronco, el niño va controlando la cadera y los brazos, sobre todo la pelvis, y además se presenta el equilibrio.
8. De hincado a bipedestación (de 10 a 12 meses). El niño logra esta posición a partir del patrón anterior; al inicio lo hace con apoyo de la cuna, mueble o los padres.
9. De marcha (de 12 a 18 meses). Finaliza el proceso de los patrones básicos de movimiento, debido a la maduración del sistema nervioso.
Patrones maduros (de 18 meses a 3 años)
Cuando el niño ha logrado ponerse en pie, su evolución motriz continúa con los patrones maduros:
1. Marcha. A partir de que el niño logra la marcha, irá perfeccionando la direccionalidad, la intención, el equilibrio, y la coordinación.
2. Carrera. Comienza con los intentos de dar velocidad a la marcha.
3. Salto. El niño va despegando los pies del suelo, primero de manera alterna y después con los pies juntos, hasta lograr un despegue con impulso, vuelo y aterrizaje, coordinando también sus brazos.
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