Sobre mi y este proyecto


¡Bienvenidos/as! Mi nombre es Jenny y he creado este blog con la intención de acercar la psicomotricidad a las familias.
En los apartados se describen diferentes conceptos y nociones que es necesario tener en cuenta para realizar la psicomotricidad.
En las entradas encontraréis una lista de actividades sencillas para cualquier momento del día y diferentes momentos del año.

Espero que os guste y que no dudéis en compartir vuestras experiencias o escribir vuestras dudas en cualquier apartado del blog.


Un saludo, espero que os sirva de ayuda y ¡que disfrutéis!

Apego y comunicación

El apego se refiere al lazo afectivo entre el niño y la madre o el padre, ya que normalmente, aunque el pequeño cuente con más de un progenitor, crea un vínculo un poco más especial con uno de ellos. Al inicio es muy estrecho, incluso se puede decir que existe una fusión entre ambos; posteriormente el niño empieza a reconocerse como un ser individual distinto de la figura de apego para finalizar con la independencia, desarrollando la confianza en su entorno y en sí mismo. La relación que tiene la figura de apego con su hijo le ayudará a que, cuando éste crezca, tenga las bases necesarias para relacionarse con los demás. Es muy importante hacer partícipe al resto de la familia, creando un espacio en el que todos se complementen y fortalezcan cada vez más tanto sus relaciones como sus capacidades, habilidades y actitudes individuales.


La comunicación constituye un proceso básico en el ser humano a través del cual se intercambian y construyen significados con otros. La primera forma de comunicación del bebé es no verbal, se conoce como diálogo tónico y se da de manera inconsciente a través del tono muscular con su principal figura de apego. El bebé utiliza su tono muscular para transmitir sus sensaciones, poniéndose más rígido o más flácido. A partir de esta forma de comunicación se le añaden los gestos y sonidos, que utilizan para exteriorizar sus necesidades y sentimientos.


Aunque parezca una obviedad, la expresión de la cara será clave en lo que el niño quiere transmitir. Por ejemplo, si el bebé muestra sorpresa, elevará las cejas, los ojos y la boca se abrirán, el párpado superior subirá y la mandíbula se quedará caída. Sin embargo, si refleja alegría, se elevarán las mejillas, se desplazará la comisura de los labios, se entrecerrarán los ojos... Por eso se anima a los padres a mirar al bebé cara a cara en cualquier situación y a la mínima oportunidad.


A medida que el bebé vaya madurando tanto cognitiva como físicamente, irá siendo capaz de asociar palabras con objetos, acciones y abstracciones. El desarrollo de la capacidad lingüística en esta etapa es de vital importancia, ya que es la clave para que vayan siendo capaces de ordenar sus pensamientos.


Con el fin de fomentar y ayudar la maduración de esta capacidad en el niño, es recomendable verbalizar las acciones que este vaya realizando durante la puesta en práctica de las actividades. Siempre sin sobreestimular y avasallar con demasiada información.





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